Te ofrecemos con plena disponibilidad el Sacramento de la Confesión,
sobre todo antes de cada Misa. Así que no lo dudes, te esperamos.
HOY LE TOCA A LA CONFESIÓN
“Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.
Si confesamos nuestros pecados fiel y justo es para perdonarnos y purificarnos de toda iniquidad…
»Hijitos míos: os escribo estas cosas para que no pequéis. Pero si alguno peca, abogado tenemos ante el Padre:
Jesucristo, justo. Y El es propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino por los del mundo entero.» (l «Jo.», 1-8 y 2, 1 s.)
¿No sabéis que los injustos no tendrán parte en el Reino de Dios? No os engañéis. Ni los impúdicos, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los sodomitas, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los rapaces, tendrán parte en el Reino de Dios. » (1 «Cor.». 6. 9 s.)
«Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados.» («Hech», 3. 19.)
La Confesión o Penitencia es un Sacramento instituido por Jesucristo para perdonar los pecados cometidos después del Bautismo.
Comprende: la contrición o arrepentimiento, la confesión. la absolución del sacerdote y la satisfacción del penitente.
- La contrición es el dolor y el sincero aborrecimiento de los pecados cometidos, y entraña un firme propósito de no pecar más en el futuro.
- La confesión es la acusación clara v distinta de los propios pecados hecha al confesor para obtener la absolución.
- La absolución es una sentencia que el confesor pronuncia en nombre de Jesucristo para perdonar los pecados a aquellos que están bien dispuestos a recibirla.
- La satisfacción o penitencia es la pena que el confesor impone al penitente a fin de que sirva de reparación por las ofensas hechas a Dios y al prójimo.
El Sacramento de la Penitencia es indispensable a todos aquellos que después del Bautismo han cometido cualquier pecado mortal.
- El perdón de los pecados graves: tal es, indudablemente, el fruto principal del Sacramento de la Penitencia.
- Pero no exclusivamente. También perdona los pecados veniales y la pena temporal.
- Nos conviene insistir asimismo mucho en que por este sacramento se nos dan cuantas gracias necesitamos para precaver los pecados en adelante y para penetrar toda nuestra vida del conveniente desarrollo de la gracia santificante.
Sabemos, además, que la Gracia que recibimos en este Sacramento es por lo menos conforme y proporcional a las disposiciones de dolor de los pecados y propósito de jamás volverlos a cometer. Y como esto podemos hacerlo y suele hacerse con tanta mayor intensidad y firmeza cuanto más vamos subiendo en el camino de la perfección, se sigue que ordinariamente reciben más gracia los justos, aunque haga muchos años que no han cometido pecado mortal y los que nunca lo han cometido, que los grandes pecadores cuando se confiesan por primera vez.
¡Cuánto bien y cuánta fortaleza para la lucha dentro y fuera de nosotros podemos sacar de este Sacramento los creyentes en tiempo de tentaciones fuertes v cuando el cansancio, las dificultades o el desánimo nos arrastran a la desesperación! A cada momento podemos acudir a esa fuente con mayor propósito y arrepentimiento. ¡A buscar gracias «combativas»!
Para confesarnos bien debemos rogar humildemente al Señor para que ilumine nuestra mente, poniéndonos en disposición de conocer la gravedad de nuestros pecados, y para que nos conceda la gracia de sentir un dolor sincero de nuestras culpas, que son ofensas a su Divina Majestad. Antes, pues, de hacer el examen de conciencia podemos recitar esta ORACION
Cristo Jesús, que estáis siempre dispuesto favorablemente a recibir al pecador y a perdonarlo, dirigid vuestra mirada a mi alma, que vuelve a Vos con la confianza y con el deseo de lavar sus culpas en el agua salvadora de la Penitencia.
CELEBRACIÓN DEL SACRAMENTO DE LA CONFESIÓN
El Sacramento del Perdón se celebra mediante un encuentro reconciliador entre el penitente y el sacerdote.
Este encuentro debe ser humano, es decir, de diálogo y convivencia entre ambos. Para ello el penitente debe presentarse ‘sincero ante Dios’, lo cual no es tarea fácil par él, y necesita encontrar como el sacerdote alguien capaz de situarles ante su propia realidad y ante Dios, y pueda decir seriamente: ‘He pecado’.
La Iglesia para celebrar el perdón nos pide:
- Reconocerse pecador y necesitado de perdón: tener conciencia de haber obrado mal
- Convertirse de corazón: estar arrepentido de haber hecho el mal y estar dispuesto a luchar contra esos fallos y defectos.
- Confesar los pecados: expresamente ante el sacerdote que nos reconocemos pecadores ante Cristo y la Iglesia.
- Recibir la absolución:a través de las palabras del sacerdote quedamos reconciliados con Dios, con la Iglesia (comunidad) y con nosotros mismos.
- Cumplir la Penitencia: agradecemos el perdón de Dios, oramos y realizamos alguna acción buena como señal de que queremos cambiar de vida.
ORACIÓN QUE TE PUEDE AYUDAR
- Por toda forma de rencor e intransigencia. Perdón Señor
- Por nuestros caprichos y agresividades. Perdón Señor.
- Por la dureza con que se juzga y se condena a las personas. Perdón Señor.
- Por la prepotencia y la venganza, las represalias de los poderosos. Perdón Señor.
- Por la falta de comprensión y solidaridad. Perdón Señor.
- Por el odio y la guerra, por el fanatismo y la intolerancia. Perdón señor.