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C0MUNICADO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA DANDO ORIENTACIONES SOBRE LA SITUACIÓN ACTUAL

“Animo, soy yo, no tengáis miedo” (Mt 14, 27)
En tiempos de tribulación el Señor sigue presente y nos acompaña con palabras de ánimo al mismo tiempo que nos envía a cuidar y alentar a quienes nos rodean. Constantemente nos saluda: “paz a vosotros”.

1.- Preocupación y responsabilidad
La emergencia sanitaria que estamos sufriendo con el coronavirus Covid-19, pone en primer plano la preocupación máxima por la gravedad de la situación creada en todos los lugares y actividades, que sigue experimentando un crecimiento exponencial.
Junto a esta razonable preocupación, deseamos indicar las medidas necesarias, algunas de carácter extraordinario, siguiendo los consejos y las decisiones que desde el Gobierno, el ministerio de Sanidad y las comunidades autonómicas se están indicando. Agradecemos la entrega generosa de tantas personas que están ayudando en esta crisis, cada cual desde su responsabilidad.
Como cristianos, queremos vivir estos momentos con toda nuestra responsabilidad ciudadana, con la solidaridad fraterna hacia las personas afectadas, y con la confianza en el Señor que en tiempos de prueba nunca nos deja de su mano, sino que sostiene nuestra esperanza y nos invita a la conversión.
Esta situación global es signo también de los vínculos que nos unen y que fundan la llamada a la solidaridad en el cuidado a las personas más débiles y necesitadas de ayuda, enfermos mayores y solos.
También hemos de disponernos a un nuevo y exigente ejercicio de fraterna solidaridad ante las consecuencias económicas y sociales que se temen como consecuencia de este problema global. Este momento de gran necesidad puede ser, esperamos, ocasión para fortalecer, entre todos, la solidaridad y el trabajo en favor de un objetivo común.

2.- Caridad activa para no exponernos al contagio ni ser cauce del contagio a otros.
Las medidas que hemos de estar dispuestos a poner en práctica han de ayudarnos a no contraer la enfermedad y así no ser la causa de que otros cercanos a nosotros se contagien. Por ello estamos llamados a realizar esfuerzos y renuncias aunque resulten dolorosas. Especialmente los jóvenes están llamados a colaborar y dar testimonio de fraternidad.
Por ello, hacemos un llamamiento a seguir las indicaciones de los responsables de la salud para evitar el avance acelerado de la enfermedad con las medidas higiénicas y evitando contactos que faciliten el contagio. Estas recomendaciones estarán vigentes hasta que lo determinen las autoridades sanitarias y se pueden resumir en:
• “Aplicar medidas higiénicas como el lavado de manos frecuente con agua y jabón o con solución hidro alcohólica, taparse al toser con pañuelo desechable inmediatamente o en el pliegue del codo, así como la limpieza de superficies que hubieran podido ser salpicadas con tos o estornudos.
• En cualquier caso, se recomienda evitar lugares concurridos en los que no sea posible mantener la distancia de seguridad interpersonal de, al menos, un metro.
• Se recomienda salir de casa lo menos posible.

3.- Medidas en relación a la catequesis, actividades formativas y celebración de la Iglesia
Se deben suspender las catequesis presenciales. Es importante animar a continuar la catequesis en familia para lo cual las parroquias han de ofrecer orientaciones y recursos. También se suspenden las charlas, encuentros formativos, actos de devoción, conciertos, conferencias o eventos de carácter similar en templos y dependencias diocesanas.
Mientras dure esta situación de emergencia recomendamos seguir la celebración de la Eucaristía en familia por los medios de comunicación. Debido a su vulnerabilidad, es aconsejable que las personas con enfermedades crónicas, ancianas, debilitadas o con riesgo potencial, y quienes conviven con ellas, se abstengan de acudir a la celebración de la Eucaristía. A todos se nos está recomendando salir de casa lo menos posible.
Las celebraciones habituales de la Eucaristía pueden mantenerse con la sola presencia del sacerdote y un posible pequeño grupo convocado por el celebrante. En caso de celebraciones abiertas al pueblo recomendamos evitar la concentración de personas, siguiendo las instrucciones citadas en el apartado 2. Durante este tiempo cada Obispo puede dispensar del precepto dominical a quienes no participen presencialmente en la Eucaristía por estos motivos.
Con respecto a la celebración de funerales y exequias, se recomienda que participen únicamente los familiares y personas más allegadas manteniendo las mismas prevenciones que en los apartados anteriores. Pospónganse en la medida de lo posible las demás celebraciones. Las procesiones de este tiempo han de suprimirse.
De manera extraordinaria, se recomienda recibir la comunión en la mano. Los celebrantes y quienes distribuyen la comunión y preparan los objetos litúrgicos deben extremar el cuidado en la desinfección de las manos. Debe de omitirse el rito de la paz o expresarse en un gesto que evite el contacto físico.
El sacramento del perdón podría celebrarse en espacios o ámbitos que aseguren la intimidad y la distancia de seguridad recomendada por las autoridades sanitarias. Los presbíteros estamos llamados a ofrecer medios para preparar la celebración en casa, tiempo y espacios adecuados para ofrecer la Misericordia a quien la solicite en este singular tiempo cuaresmal.

4.- Unidos en la oración. Tiempo de creatividad espiritual y pastoral
Más que nunca hemos de abrirnos a contemplar el Misterio desvelado en la Cruz gloriosa de Jesucristo. Las medidas presentes y futuras nos obligan a mantener distancias. Cultivemos la cercanía de la oración. Oremos unos por otros, por quienes están padeciendo la enfermedad, por sus familiares y amigos, por el personal sanitario, así como por quienes trabajan por la contención en la propagación del virus.
Esta situación nos convoca a una creatividad pastoral para ayudarnos unos a otros a vivir la Cuaresma y la Semana Santa de una manera nueva. Los pastores somos especialmente convocados a una nueva entrega y creatividad en la manera de acompañar al Pueblo de Dios.
En este itinerario cuaresmal, carente de algunos signos litúrgicos comunitarios y de las expresiones de la devoción popular en la calle, estamos llamados a un camino aún más arraigado en lo que sostiene la vida espiritual: la oración, el ayuno y la caridad. Que los esfuerzos realizados para contener la propagación del coronavirus se acompañen del compromiso de cada fiel para el bien mayor: el cuidado de la vida, la derrota del miedo, el triunfo de la esperanza.
Los templos pueden permanecer abiertos para la oración personal e invocar al Señor los dones de la sabiduría y fortaleza para vivir este momento.

5.- Colaboración y revisión de criterios
Mostramos nuestra disposición a colaborar responsablemente en todo lo necesario para el control de esta pandemia atendiendo a las indicaciones de las autoridades sanitarias, especialmente la concreción del estado de alarma, por lo que estos criterios podrán ser actualizados en la medida en que evolucionen los acontecimientos y surjan nuevas medidas por parte de las Administraciones públicas.
Esta es una circunstancia en la que elevar nuestra mirada al Señor desde la fragilidad del nuestra humana condición recordada el Miércoles de ceniza. En este inesperado desierto que atravesamos, se despertará una mirada a Dios y una mayor acogida y solicitud por los hermanos, especialmente por los enfermos y los más faltos de alegría y confianza.
En la oración de Laudes y Vísperas, así como en las preces de la Santa Misa, se eleven oraciones al Señor y al cuidado de la Santísima Virgen, para que nos sostengan en la esperanza a todos, alivien a los que sufren las consecuencias de este virus, mientras encomendamos al buen Dios a los fallecidos, pidiendo para ellos el eterno descanso.

Hagamos nuestra la oración que el Papa Francisco nos invita a rezar en estos momentos:
“Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos con la voluntad del Padre y a hacer lo que nos diga Jesús, quien ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos y ha cargado nuestros dolores para conducirnos, a través de la cruz, a la alegría de la resurrección. Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desoigas nuestras súplicas, que estamos en la prueba, y líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita”.

Madrid, 13 de marzo, viernes de Cuaresma de 2020

DISPOSICIONES DE LA DIÓCESIS DE SEGORBE-CASTELLÓN EN RELACIÓN AL CORONAVIRUS

Ante las consultas que nos han hecho llegar los fieles, en general, y los sacerdotes de nuestra Diócesis de Segorbe-Castellón y las noticias sobre la expansión cada día mayor del coronavirus, queremos apelar a la prudencia y no ceder al miedo y al pánico colectivo.

Ante la ‘pandemia’ del COVID-19 exhortamos, en primer lugar, a la oración. Pedimos que en todas las Misas, en la oración de los fieles, se incluya la siguiente petición: “Por los difuntos víctimas del coronavirus, para que Dios les dé el descanso eterno; por los enfermos, que recuperen pronto la salud; por los científicos, personal médico, de enfermería y responsables sanitarios, para que el Señor les fortalezca en su tarea y se encuentre pronto el remedio para combatir este mal. Roguemos al Señor”. Oremos para que esta situación pase pronto y volvamos a la normalidad.

El quinto mandamiento de la ley de Dios nos obliga también a cuidar la salud propia y ajena, por lo cual hemos de seguir las indicaciones de las autoridades sanitarias nacionales y autonómicas en este sentido, en pro de la salud y prevención de nuestro pueblo.

Las medidas que establecemos o proponemos están orientadas al bien común, son temporales, y siempre bajo las indicaciones de las autoridades sanitarias.

Por todo ello:

  1. Pedimos a los sacerdotes que se interrumpan las catequesis hasta después de la primera semana de Pascua, a la espera de nuevas indicaciones.

  1. En cuanto a la celebración de los sacramentos:

  2. Las celebraciones públicas de Misas, bautizos, bodas y funerales no quedan suprimidas. Pedimos que se sigan las indicaciones de las autoridades sanitarias, con las recomendaciones que vayan proponiendo; a día de hoy, hay que evitar aglomeraciones y respetar las distancias de seguridad establecidas entre las personas.

Recomendamos a las personas mayores y a aquellas más vulnerables que sigan la celebración de la Eucaristía desde sus casas a través de los medios de comunicación. Cuando no es posible recibir la sagrada Comunión, se puede hacer una comunión espiritual.

  1. Ante las celebraciones de las Primeras Comuniones, previstas para el tiempo de Pascua, pedimos a los párrocos que, en diálogo con las familias, afronten este tema, dentro de la debida prudencia y las indicaciones de las autoridades sanitarias.

  2. Sobre el sacramento de la Penitencia, recordamos que los fieles tienen derecho a recibir el perdón de Dios y pedimos que se atienda esta necesidad con las debidas medidas de prevención y seguridad.

  1. Respecto del resto de actividades de tipo pastoral:

  2. Pedimos que se pospongan todas aquellas que no sean urgentes o estrictamente necesarias. Si hay que realizarlas, háganse con las debidas medidas de prevención y seguridad.

  3. Se suspenden las celebraciones públicas de piedad popular en este tiempo de Cuaresma, previo a la Semana Santa, como Vía Crucis, retiros, conferencias y charlas cuaresmales. Recomendamos que aquello que sea posible se haga a nivel personal.

  4. Siguen vigentes las indicaciones hechas anteriormente; a saber:

–  Que durante la celebración de la Misa se suprima el gesto de la paz o se realice otro gesto distinto al habitual de abrazar o estrechar la mano a los que están próximos.

– Que se retire el agua bendita a la entrada de los templos.

– Que los sacerdotes y ministros extraordinarios de la Comunión se laven las manos con jabón y usen gel desinfectante antes y después de la distribución de la Sagrada Comunión.

–  Que cualquier acto de veneración de las imágenes sagradas se haga con gestos que no conlleven contacto físico.

  1. Rogamos que los templos sigan abiertos, como habitualmente, para favorecer la visita al Santísimo y la oración personal.

  2. Pedimos que se refuerce la limpieza e higiene de todos los lugares públicos de la iglesia: templo, salones parroquiales, oficinas…

  3. Queda suspendida la actividad docente en el Centro Superior de Estudios Teológicos de la Diócesis así como en los colegios diocesanos, sumándonos a la decisión dispuesta hoy por el Gobierno de la Comunidad Valenciana.

  4. Respecto de las procesiones de Semana Santa seguiremos las indicaciones de la autoridad competente.

El tiempo de Cuaresma nos llama al ejercicio de la caridad hacia todos, en especial hacia las personas más vulnerables y las personas mayores. No las dejemos solas en su necesidad de compañía o de nuestra ayuda.

Por último, pedimos a la comunidad cristiana que nos unamos en oración, personal y comunitaria, implorando la intercesión de la Santísima Virgen María, para que Dios nos conceda la superación pronta de esta pandemia.

Castellón de la Plana, 12 de marzo de 2020.

Javier Aparici Renau

Vicario general